Mancias

Licnomancia

La licnomancia es la adivinación a través de la observación de la llama de las velas o lámparas: forma, color, movimiento, intensidad. Es esencialmente sinónimo de velomancia, aunque algunos autores las distinguen sutilmente: licnomancia para lámparas y velas en sentido amplio, velomancia centrada en velas específicamente.

Origen y etimología

"Licnomancia" deriva del griego lychnos ("lámpara, antorcha") y manteia ("adivinación"). La práctica es antiquísima: los antiguos griegos y romanos consultaban las lámparas de aceite ritualmente encendidas en los templos. Las llamas de las lámparas sagradas se observaban antes de batallas, decisiones políticas, ceremonias importantes. Plinio el Viejo y otros autores antiguos la mencionan en sus tratados.

En la práctica clásica, la licnomancia podía hacerse con: lámparas de aceite con mecha (las más usadas en la antigüedad), velas de cera o sebo, antorchas rituales. Los signos a interpretar eran similares en cualquier soporte: cómo se mueve la llama, qué color predomina, cómo crepita, hacia dónde se inclina, si se apaga sola, si chisporrotea.

Lectura de las llamas

Llama alta y firme: respuesta favorable, energía a tu favor, los espíritus están atentos. Llama baja: bloqueo, energía no fluye, mejor postergar. Llama trémula que oscila: presencia espiritual o emoción ambigua. Llama que hace chasquidos: alguien habla de ti o te llega un mensaje. Llama que se apaga sola: presencia muy negativa, conviene limpiar.

Llama de varios colores: con núcleo azul = energía pura espiritual; con núcleo amarillo intenso = energía mental; con tonos rojizos = pasión o conflicto. Doble llama (la mecha se separa y arde en dos puntos) = presencia de dos energías o personas en la situación consultada. La interpretación es similar a la velomancia moderna: ambas técnicas son hermanas y frecuentemente se confunden o usan indistintamente.

También conocido como

  • Velomancia
  • Lampadomancia
  • Adivinación por la llama

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