Akasha
El akasha (आकाश) es, en la cosmovisión hindú, el quinto elemento (más allá de tierra, agua, fuego y aire): el éter, el espacio sutil que contiene a los demás elementos y los permea. Es la matriz cósmica donde se imprime toda la información del universo y donde reside la "memoria" de todo cuanto ha sido y será.
Origen y tradición
"Akasha" viene del sánscrito y significa "espacio, cielo, éter". En la cosmovisión Samkhya y la filosofía clásica hindú, akasha es el más sutil de los cinco grandes elementos (panchamahabhuta): el espacio que precede a los otros cuatro y permite su existencia. Sin akasha no hay lugar donde existan tierra, agua, fuego y aire. Por eso se le llama el "quinto elemento" o "quintaesencia" (la quintaesencia de Aristóteles tiene una idea similar).
En la teosofía moderna (Helena Blavatsky, finales del siglo XIX) y el New Age contemporáneo, el akasha se ha popularizado como sustancia que registra todos los eventos del cosmos. De ahí los célebres registros akáshicos: la "biblioteca" cósmica donde residiría la memoria de todas las almas, eras y eventos. Esta idea es más teosófica que tradicional hindú, pero ha calado profundamente en la espiritualidad contemporánea.
Akasha y los chakras
En el sistema de chakras, akasha como elemento corresponde al chakra garganta (Vishuddha): el espacio interior, la dimensión sutil de la palabra y la voz, que es a la vez sonido y silencio. Pronunciar el OM (mantra primordial) trabaja con la vibración del akasha. Los chakras superiores (tercer ojo y corona) operan más allá de los elementos físicos, en niveles aún más sutiles que el akasha mismo.
En la práctica esotérica, el akasha es plano accesible mediante la meditación profunda. Los místicos avanzados reportan experiencias de tocar el akasha: silencio que contiene todos los sonidos, espacio que contiene todas las formas, presencia luminosa que abraza al consultante. Es una de las experiencias buscadas en el yoga y la mística.
También conocido como
- Éter
- Quintaesencia
- Espacio sutil
- Akash